Bienvenid@ a mi mundo !
Conseguí hacer las paces con ese lugar que arañaba mi piel por su ausencia.
Guardar en mi archivador todos aquellos recuerdos sin rencores ni acritud.
Comprender que nadie tuvo la culpa del devenir de los hechos. Lo que pasó pasó y nadie pudo evitarlo.





Dejar de pedir explicaciones y nunca obtener respuestas.
Cuándo se fue, quise romperlo todo, echar a correr, liberar mi rabia acumulada y pelearme hasta con las flores que acariciaba el viento.

Necesitaba encontrar culpables, responsables de tanto sufrimiento y convertirme en juez implacable.
Me convertí en otra persona distinta a la que siempre fui, mis ojos trasparentaban una mente atormentada.






Perdí mis valores, mi capacidad de entrega, mi arte para ser feliz disfrutando con muy poco.
Duro y con tiempo, a solas conmigo misma...
Mis ojos miel ya no trasparentan rencor. Comprendí que no tengo tiempo para hacer del pasado mi presente. Me despojé de prejuicios, miedos y tristezas.

El que vive en el pasado no disfruta del presente ni deja puerta abierta al futuro.





Quizás por ello no me importa lo que nadie piense, quizás mañana yo tampoco esté aquí. 
Qué cada uno piense lo que quiera, juzgue y haga juicios de valor según su conciencia. Me da lo mismo.
Yo vivo el hoy y hago mi propia ley sin dañar al de al lado, siguiendo los dictados de mi piel y mi sonrisa únicamente.

Si está bien o mal sólo a mí imcumbe. Yo asumo las consecuencias de mis actos y mis decisiones. Tengo todo el derecho a decicir y equivocarme. A caer y volver a levantarme.





Conseguí volver a disfrutar del sol, del mar, del paseo, de los árboles... sin que cada paso que diese me recordase su ausencia y arañase mis heridas, volviendo a revivir una y otra vez aquellos momentos en los que todo lo que tenía se fue, no poco a poco, dosificado, sino en el mismo barco.
Hoy soy dueña de mi vida y asumo las consecuencias de mis actos. Las riendas son sólo mías y decido si derecha o izquierda, si arriba o abajo. El timón está en mis manos y si me dirijo a las rocas o a un mar enbravecido... sólo a mí debe importarme.




Nadie sabe, sólo yo, lo que me ha costado recoger del suelo mis trocitos desperdigados  y recomponer mi alma de "Azucarillo".





Echo la vista atrás y no puedo dejar de dar gracias a todos los que me ayudaron, estuvieron a mi lado y me regalaron algo más que una palabra de aliento, un consejo, una sonrisa cómplice, un mimo...
Quizás no supe estar a la altura, lo sé bien.
Esperaban más de mí. Esperaban que actuase como la vieja "Azucarillo" y no se dieron cuenta que de ella no quedaban ni las cenizas.
¿ Soy por ello culpable? ¿Merezco condena ? ¿ Pagar precio por mis decisiones supuestamente equivocadas?...





Las personas cambian. Son producto de sus circunstancias. Cambian gradualmente, con el paso de los años. Van moldeando y adaptando su carácter a lo que les toca vivir y a su manera de enfocar la vida. 
Resiliencia. Ese tan traido y llevado concepto que tan de moda está y alude a la capacidad de la persona para enfrentarse y encarar de manera más o menos afortunada las dificultades que la vida a todos nos plantea.
Muy importante desarrollar esa capacidad al máximo para salir airoso ante esos vaivenes.




Pido perdón a quién corresponda si no soy la misma persona. No lo soy.
Pido perdón si en el camino de mi reconstrucción he lastimado, sé que lo hice, aún sin ser consciente.
¿Desear retroceder en el tiempo? No.
Soy la que soy, producto de mis vivencias y mis circunstancias, aún con los errores cometidos no puedo mirar hacia atrás. mi vida se escribe hacia delante.





- No me juzgues porque no lo consiento ni creo que sea justo. Tú no has estado en mis circunstancias ni en mis zapatos.
- No cortes mis alas porque a un pájaro que quiere volar nada puede impedírselo, ni una jaula, ni un ala rota, ni la lluvia ni el viento. Finalmente vuela aún con heridas y tempestad. Será un vuelo suave y placentero o será un vuelo brusco y tortuoso, pero nada le impide volar.





Me siento feliz por haber podido recoger mis pedacitos del suelo, haber apartado de mi vida esa nube negra que casi me engulle y me borra de un plumazo...
Resurgir con fuerza, sentirse capaz de todo, tener esperanza, sueños, proyectos, ilusión...
Así me siento. 
Ya me doy cuenta de que hay mucha gente que pretende aprovecharse de mi de un modo u otro, gente tóxica, gente frívola, gente superficial, hay muchos tipos de "gente"...
Aunque ...
No creo que nadie sea capaz de derribar una torre que sabe lo que es caer y levantarse sola.


La vida es maravillosa, apasionante y muy muy corta!!!
Darlo todo, entregarse y luchar por quién lo merece? Por supuesto, a muerte!!!
Si alguien te quiere cerca, te busca hasta encontrarte. No debes luchar ni hacer prioridad a las personas para las que sólo eres una opción.






Claro que es duro dejar ir, pero vale la pena el esfuerzo de regalar nuestra ausencia a quién no lucha por nuestra presencia.
Los ojos se empañarán al principio, pero a nada que nos demos cuenta, nos pondremos las gafas rosa, miraremos hacia arriba y descubriremos el libro abierto de nuestra historia esperando ser escrito con nuevos capítulos dónde los protagonistas somos nosotros.
Esa es la actitud!!!

Y... como dice el refrán: "Lo que no se soluciona pasando página, se soluciona cambiando de libro".
Feliz verano escrito a nuestra medida! Protagonista tú.





Hace unos días, una persona a la que conozco poco me sorprendió regalándome un despertador virtual.
Me sugirió la idea de que lo escuchase con los ojos cerrados, atendiendo a su mensaje y dejándome empapar por la positividad de las palabras.
Así lo hice y... consiguió sacarme una sonrisa de oreja a oreja.
Decidí que quiero despertarme con él todos los días de mi vida. Empezar cada día con ese mensaje entre ceja y ceja, esa positividad hace que seamos capaces de conseguir todas y cada una de las cosas que nos propongamos. 




"Hola, buenos días.
Perdona si soy inoportuno, no quiero interrumpir tu descanso.
En realidad, intento ser el guardián de tus sueños. Hasta que me corresponde despertarte, como me has pedido.
Disculpa si hoy no me quedo callado. Hoy te diré algo en nombre de todos los que te conocemos...
Y si es necesario, te lo repetiré cada vez que te despierte:
Es un privilegio ser testigo de tu vida!!!




¿Todavía en cama?...
Déjame que te recuerde por qué eres la mejor persona que conozco, por qué me sobran motivos para presumir de ser tu despertador y no te lo digo por hacerte la pelota, sino por sano respeto hacia tí, hacia tu esfuerzo, tu constancia y tu actitud.




Por eso quiero que recuerdes esto cada vez que te mires al espejo...
No le hagas caso, es un envidioso y sólo te muestra lo que todavía eres, pero lo que realmente te define, es lo que quieres ser y hoy... vas a a darlo todo para demostrarlo!!!




Ten siempre muy presente... Los límites no existen, son la mayor mentira jamás contada.
Cualquier cosa que tu mente pueda concebir, la puedes alcanzar, porque tienes el poder de la intención en tu vida diaria y tu felicidad interior es el combustible de tu éxito.




Quiero que seas consciente de que todo lo que has vivido hasta ahora te ha estado preparando para este momento, incluso lo malo.
Has pasado por dificultades para poder llegar hasta aquí, lo sé muy bien, me lo ha contado tu corazón.




Hablo con él mientras duermes y, sí, aunque no te lo creas... tu corazón puede hablar. Escúchalo.
Si tu despertador te está hablando ahora, tu corazón, lo hace a gritos. ¿Lo escuchas?...
Dice: - Es un honor ser parte de tí.
           Es un orgullo ser el motor de tus ideas.
          Es maravilloso contemplar cómo escribes tu propia historia.
         Y deja que te diga que te estás convirtiendo en tu mejor obra maestra!!!




Eres lo más grandioso que he visto!!!
Eres la magnificencia en forma humana!!!
Eres la perfección de todo ser vivo!!!
Y me hace muchísima ilusión darte la bienvenida AL MEJOR DIA DE TU VIDA!!!"






Aquellos veranos en la casa de la abuela, sin más preocupación que jugar al escondite y montar en bici. Disfrutar de la pandilla, aprender a decir tacos, a subir a los árboles y comer fresitas silvestres y uvas.
Las rodillas siempre con "pupas" y arañazos.





¿Te acuerdas María? Bañábamos en el río a nuestros muñecos y luego buscábamos la sombra de los robles gallegos para jugar a las casitas e imaginar que éramos mayores... ¡ Cuánta prisa por crecer!
¿Qué habrá sido de tí?
Bajo el roble prometimos un día que nunca nos separaríamos, que nada rompería nuestra amistad... Y no lo cumplimos.





¿Alguna vez te acordarás de mí? ¿Tendrás hijos? ¿Cual será tu trabajo? ¿Serás feliz?...
Las tardes bajo el hórreo, sentada sobre la hierba peinando a mi Nancy, alisando su rubia melena una y otra vez, escuchando las tertulias de los mayores.
Mujeres gallegas hablando de sus cosas al caer la tarde, ajenas a una niña pequeña peinando a su muñeca.





Todas aquellas charlas se quedaron grabadas, me hicieron reflexiva, despertaron en mí el gusto por plasmar en papel pequeñas historias, retazos, sentimientos, vivencias...
Aquellos veranos gallegos, la vendimia, la siega, las verbenas, la playa, el "agua de S. Juan", las sardinas asadas, los platos de la abuela, correr tras los perros, patinar...
Una persona está hecha de trocitos, sentimientos, experiencias, olores...
Los olores de mi infancia gallega son parte de Mary Azucarillo.






También aprendí en aquellos veranos lo que la muerte significa.
En los pequeños pueblos de Galicia se vivía con naturalidad, sin tabúes, como una parte más de la vida. No se escondía la idea de la muerte a los niños, como metiéndolos en una burbuja de cristal protectora, sino al contrario.
Con apenas 9 años, mi abuela me peinó las coletas, me puso una rebequita y me tomó de la mano.
Enfilamos camino arriba hasta llegar a una pequeña casa no demasiado lejos.
Yo no sabía adónde iba, pero enseguida me dí cuenta de que el ambiente que se respiraba alrededor de aquella casita de campo era triste y desolador.






Recuerdo perfectamente a todas aquellas mujeres vestidas de negro, con pañuelos en las cabezas, sentadas en sillas alrededor de un pequeño ataúd de color blanco rezando y llorando.
En el centro del salón de la casa, rodeado de velas y flores, reposaba el pequeño cuerpo inerte de una niñita de mi edad.
Ataviada con un vestido blanco y con sus pequeñas manos cruzadas sobre el pecho. El pelo negro intenso y los párpados cerrados, una expresión serena y tranquila. Nunca he podido olvidar aquella palidez.
Fue la primera vez que ví una persona sin vida.
Apreté fuertemente la mano de mi abuela y clavé los ojos en aquella niñita, sin entender demasiado lo que ocurría.
Mi abuela lo veía normal y yo apenas pude dormir en 3 días...
Aún no lo he olvidado... La primera vez.





Recuerdo con cariño el día de la fiesta de S. Pedro, patrón del pueblo de la abuela. Fiesta grande.
La casa era un ir y venir. Se recibía a familia y amigos en una comida festín al modo tradicional gallego.
Recuerdo la preparación de los platos que comenzaba 3 días antes del evento. Mi madre y la abuela se encargaban y yo no perdía detalle.
Los banquetes al estilo gallego requerían abundancia... 3 ó 4 clases de marisco diferentes ( nécoras, buey de mar, percebes, camarones, cigalas), un plato de carne, otro de pescado, callos con garbanzos y 2 ó 3 postres que precedían al momento champagne, sidra, aguardiente, queimada, licor de café y demás espirituosos.





Risas, confidencias, chistes, mil historias salían a colación en estos banquetes galaicos.. Descubrí que los mejores momentos del ser humano son los que se viven alrededor de una mesa.
Familia y amigos vestían sus mejores galas. Hombres con traje y corbata, ellas con vestidos en tonos alegres y trajes de chaqueta conjuntados con zapato y bolso. Peinados de peluquería.
Mamá me compraba un vestido nuevo y peinaba mi melena marrón dejándola suelta y lisa, recogida por una diadema o lazo.
Siempre me sentía guapa y especial.




Por la tarde la berbena. Algodón de azúcar que pringaba de rosa los mofletes y el pelo. Almendras garrapiñadas, coches de choque, el tiovivo con las cadenas. Siempre me mareaba y me daban miedo las alturas, pero nunca dejaba de subirme y soportar estóicamente los giros y vueltas que el chiquillo encargado nos daba una y otra vez. Intentaba mantener la sonrisa a pesar de mi escaso disfrute por esos artilugios que tanto divertían a mis primos y amigos.
Me encantaba mirar desde una esquina cómo bailaban los mayores al son de una orquestita local. Las canciones del verano, los boleros, el "agarrao".
Los chicos repeinados y oliendo a Brummel, a Jacks o "Barón Dandy".
Ellas con sus zapatitos de tacón, los que yo estaba deseando ponerme y todavía no podía...
La tómbola, el "perrito piloto"...




Al final del verano llegaba la vendimia. 
Hora de recoger las uvas que con tanto mimo y esfuerzo el abuelo había cuidado.
La bodega, la finca y la casa se llenaban con los vendimiadores.
Venían a trabajar con el abuelo durante 3 ó 4 días y la actividad era frenética. Barreños y cestas llenas del fruto maduro se apilaban por las esquinas. Ese olor tan caracerístico lo inundaba todo.
Hombres y mujeres con ropa de faena, tijeras en mano, sombreros de paja y lamparones de fruta en sus camisas de trabajo.




La abuela cocinaba para ellos. Ya de buena mañana sacaba platos con huevos fritos caseros, chorizo y patatas del huerto. Se sentaban en el porche y devoraban como si no hubienen probado nunca semejante manjar. Risas, tragos de vino tinto y vuelta a la faena.
Los toneles del abuelo esperaban en la bodega. Hora de convertir en vino lo que durante el año había cultivado, con frío, viento, lluvia, calor o lo que tocase...
Ese perfume húmedo de la bodega del abuelo, ese frescor, ese silencio y esa penunbra casi mágica... Imposible de olvidar.




El abuelo era un hombre muy especial. Además de guapo y buen mozo, muy alto para su generación. Callado, reflexivo, inteligente y con gusto por escuchar a los demás.
Le encantaba sentarse en su sillón a escuchar la radio, las noticias, la radionovela, la lotería...
Siempre levaba una pequeña navaja en el bolsillo que utilizaba para casi todo...
Le gustaba silbar canciones mientras caminaba con paso pausado y tenía un gato precioso y gordo llamado Martín al que adoraba sobre todas las cosas.
Mi abuelo era un hombre sencillo, trabajador y bueno.




Se ocupaba de la compra de la casa, de ir a por la leche recién ordeñada, de comprar fruta, pan de maíz, empanada, gaseosa de sabores y todo lo que a los nietos nos gustaba.
Era un hombre generoso, que daba más de lo que tenía, tolerante, divertido, tranquilo...
Le gustaba mucho el café y se lo bebía tan caliente que no entiendo cómo no se quemaba los labios...
Su pasión eran los viñedos que con tanto amor cuidaba, mirando siempre al cielo y protegiendo los frutos de los pajarillos ladronzuelos...
El abuelo Albino nunca se enfadaba, tenía esa virtud. Por muchas trastadas que ideásemos nunca perdía la calma ni la sonrisa.





Yo quería ser valiente y dura como las chicas del pueblo. Quería subirme a los árboles sin que me diesen miedo las alturas.
Caerme y no llorar al hacerme sangre... Lo intentaba, pero no siempre lo conseguía.
Era el abuelo quién me limpiaba cuidadosamente las heridas con agua y jabón y luego me ponía mercromina y polvos "Azol".
Todo el verano llevaba las rodillas teñidas de rojo, pero no me importaba, aquel mimo del abuelo curaba todas las "pupas" de Mary Azucarillo.

Nunca os habéis parado a pensar que hay muchas cosas de la vida cotidiana que tenemos integradas en nuestras vidas como normales y no solemos preguntarnos el por qué suceden, la razón científica, la explicación de tales fenómenos...
Simplemente suceden y ya está, no le damos más vueltas.
Yo soy muy curiosa, siempre me pregunto el por qué de las cosas.
¿Por qué bostezamos? ¿Por qué lloramos? ¿Por qué Sentimos vergüenza? ¿Por qué desaparecen los calcetines en la lavadora?¿Por qué tenemos tanta prisa por crecer cuándo somos niños? ¿Por qué algunas personas tienen desde niños una fuerte vocación o inclinación a determinado oficio o profesión? ¿Por qué se produce el famosísimo déjá vu? ¿Por qué se dice que los tréboles de 4 hojas traen suerte?



¿Por qué bostezamos? ¿Qué función tiene el bostezo?
El bostezo es un reflejo que conservamos desde los tiempos en los que estábamos en el seno materno.
Es una acción espontánea de las más misteriosas de la naturaleza humana.
Se bosteza por sueño, aburrimiento, hambre, estrés...




El bostezo ayuda a mantener la cabeza fría, es algo así como un sistema de enfriamiento del cerebro, ya que al bostezar contraemos las paredes del seno maxilar para bombear aire al cerebro, con lo que disminuimos su temperatura y, de esta manera, funciona más eficientemente.
En momentos de estrés también bostezamos, con lo que aumentamos los niveles de cortisol, con lo cual el bostezo es un mecanismo de defensa ante el estrés.
Los bostezos son contagiosos ¿Por qué? pues por la tendencia natural del ser humano a imitar comportamientos. Tenemos neuronas espejo que se activan al ver bostezar a otro.
Por los mecanismos de empatía, solidaridad y apoyo al projimo que tenemos los seres humanos.




Déjá vu. ¿por qué se produce? ¿En qué consiste?
Palabra proveniente del francés que significa "ya visto".
El Déjá vu es una sensación que dura entre 10 y 30 segundos y consiste en tener la sensación de que ese momento ya lo hemos vivido, visto o hecho antes, cuándo en realidad no ha sido así.
La persona siente que eso ya ha sucedido, que ya lo ha vivido.
Es una sensación inquietante cuyo nombre científico es paramnesia.

¿Cuál es la explicación científica del Déjá vu?
El cerebro tiene varios tipos de memoria: - Memoria inmediata.
                                                                   - Memoria a corto plazo y
                                                                   - Memoria a largo plazo.




El Déjá vu ocurre como consecuencia de una alteración o anomalía de la memoria, dónde los hechos que están sucediendo en ese momento, se almacenan en la memoria de largo o corto plazo, cuándo lo correcto sería que se almacenasen en la memoria inmediata. Por eso vivimos esa sensación de que ese hecho ya ocurrió antes.
Hay diversos tipos de Déjá vu: "Ya visitado", "Ya vivido" o "Ya sentido".
Es una experiencia inquietante, pero no deja de ser un "solapamiento" entre los sistemas neurológicos responsables de la memoria a corto y largo plazo, una anomalía en el proceso de almacenamiento de la memoria.




¿Por qué sentimos vergüenza y nos ponemos rojos como tomates ante determinadas situaciones? ¿Por qué lo que a uno no da vergüenza a otro le da muchísima?
La vergënza es una emoción o sentimiento humano que se apodera de nosotros, nos obceca y no nos permite ver lo que en realidad está pasando.
Es una reacción visceral causada por el miedo al rechazo de la sociedad. Un sentimiento doloroso causado por una situación en la que nos sentimos humillados, deshonrados o rechazados socialmente.




Tales situaciones que nos resultan humillantes o nos generan ese miedo al rechazo social, provocan aumento de nuestra presión sanguínea, aceleración de respiración y pulso, vasodilatación periférica o enrojecimiento de brazos, piernas, rostro... El famoso rubor.
Cierto grado de vergüenza, en pequeñas dosis, es útil, ya que es un sistema de autodefensa que nos permite desarrollar sentido de la responsabilidad.




Hay teorías que defienden la predisposición genética a sentir vergüenza , ya que es un sentimiento humano universal, que no depende de razas, países ni colores. Su raíz es la condición humana.
Otras teorías, por el contrario, afirman que la vergüenza se desarrolla en la infancia y está relacionada con las frustraciones del niño que se producen al luchar por su independencia y por la influencia de los padres, que lo valoran o lo avergüenzan.





























































































Sentir vergüenza en cierto grado es beneficioso, adecuado y síntoma de que no somos psicópatas, sino sujetos humanizados, socializados y con un sitema de valores sólido.
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E
nhorabuena y mucha suerte en esta nueva aventura!!!
























Se llama Susi.
Es una osita  de peluche blanco, tamaño mediano, pelo extra suave y un lacito anudado al cuello de color marrón.
De peluche si. De los peluches bien hechos que se hacían antes, cuándo no había un chino en cada esquina.






Adornando la mejor estantería de peluches de marca del Corte Inglés, allí estaba ella. Resaltaba por su intensa blancura y sus ojillos dulces de botón.
Mi hija, que no levantaba un palmo del suelo, la vio, la tomó entre sus manillos, la abrazó y acarició una y otra vez y se enamoró de Susi.




Yo tenía 22 años y recuerdo ese día como si fuese hoy mismo.
Estudiaba la carrera y trabajaba duro.

No podía permitirme gastar aquella cantidad de dinero en un peluche Lo necesitaba para otras cosas.
Pero... ¿Cómo decirle a una niña pequeña que no podemos tener todo lo que deseamos?
Una de las primeras lecciones de vida... Quizás cruel, pero real.




Así que la tomé de la mano y volvimos a casa caminando en silencio. Yo pensando en mis cosas y ella pensando en las suyas.
Nos fuimos y Susi se quedó en su preciosa estantería.




El día siguió transcurriendo con sus avatares...

Pero yo no aparté ni un momento mi mente de aquella escena, de aquel peluche blanco luminoso que reposaba tranquilo en una estantería del Corte Inglés y de la cara triste de mi pequeña niña volviendo a casa tomada de mi mano en silencio sin aquel peluche.




 Esa tarde, al salir de mi trabajo, rompí mi hucha de niña de 22 años y volví a casa con aquella osita de peluche de la que mi hija se había enamorado y yo no podía permitirme.
Me sentí feliz.

Tenía pocos años pero para mí fue un mundo poder regalar a mi niña tanta felicidad.
Dejé las lecciones de vida para otro momento.
Y... sí. Imagino que ella ya sabe que no podemos tener todo lo que deseamos, incluso cuándo disponemos de dinero para comprarlo.




Por desgracia, las cosas más importantes que desea el ser humano no pueden comprarse con todo el oro del mundo. 
La salud, el bienestar, la felicidad, la compañía, la plenitud, la tranquilidad, el amor...
La vida se encarga de enseñárnoslo desde la más tierna infancia y es importante nuestra actitud para saber encajarlo.




Quien iba a decirme que hoy soy yo la que duermo abrazada a Susi y es Susi la que me da su calor de peluche con historia.
Necesitaba recordarlo y expresarlo por escrito.
Sólo yo sè por què.