Bienvenid@ a mi mundo !


Qué mala prensa tenemos los bloguers últimamente para algunos!!
Se nos tilda de caraduras. Que si comemos gratis en los mejores locales. Que si nos regalan ropa, zapatos y complementos, batidoras, perfumes o cámaras de fotos.
Que si nos creemos un@s reinonas y somos los reyes del postureo y del arte de no hacer nada.
Que si vamos a los mejores restaurantes y pedimos dinero por asistir a eventos. Que si cobramos por nombrar locales en nuestros blogs y seleccionamos mucho a quién damos nuestro tiempo...





Todo esto merece una pequeña reflexión.
Los tiempos cambian a velocidad de vértigo. La publicidad es un mundo muy competitivo y dinámico y a mucha gente le cuesta entender que si un bloguer con muchos seguidores y repercusión mediática en redes sociales recomienda un producto o local o se pone un vestido, ese local " se peta" y ese producto o vestido se agota en horas y esto resulta más efectivo para la marca que muchas revistas o el mejor escaparate.





Otra cosa es que el deporte nacional, "la envidia", aflore con facilidad en nuestras lenguas viperinas españolas siempre dispuestas a poner verde al que es capaz de alcanzar lo que nosotros ni podemos rozar... 
A mi también me gustaría que me pagasen por vestir determinadas marcas, calzar gratis unos "Manolo Blahnik", me pagasen viajes a Maldivas y sesiones de fotos en el spa de moda como a "Dulceida", "Marta Carriedo", "Lady Adict" o "Macarena Gea". Tener programas en la tele como "El Comidista". Tener los mejores productos de belleza como "María Eugenia León" o "Beatriz Peña"...





Hay señores y señoras hoy en día, con dudoso nivel cultural e intelectual ( eso es otro cantar), cuya principal ocupación es ser editores de un blog de moda, cocina, belleza, viajes, ser youtuber, instagramer, etc... Que viven única y exclusivamente de los ingresos que perciben por sus blogs y redes sociales y son millonarios.




Las marcas comerciales les pagan ingentes cantidades de dinero y llevan detrás permanentemente un maquillador, un estilista y peluquero que cuida su imagen y su fotógrafo hace que pueda dejar constancia cada cinco minutos en sus redes sociales de los lugares que visita, dónde se depila, la clínica dental dónde le ponen la ortodoncia, el gimnasio al que va y la frutería dónde compra los kiwis y manzanas.
Luego, si jamás ha hecho deporte o en lugar de desayunar esos saludables batidos detox se mete entre pecho y espalda una tostada de mantequilla y mermelada rebosante de colesterol... Eso ya... A criterio del que lo vea.





Si la vida que nos venden o vendemos a través de las redes sociales es ficción o realidad, eso... Allá cada cual y su "modus operandi".
De todo hay en la viña del señor queridos amigos.




Gente en los blogs de cocina que no sabe hacer ni un huevo frito en condiciones, pero dominan las redes sociales como nadie y la fotografía culinaria al dedillo y eso es la clave para alcanzar el éxito ahora mismo. Importa más la forma que el fondo y me parece perfecto.
Todos disfrutamos con una buena fotografía y allá cada cual el blog que visita y la receta que elige. Si el resultado es incomestible, imagino que nadie repetirá experiencia.
Ante todo: ¡Viva la libertad! ¡Viva la diversidad y pluralidad!





Abrirse un blog está al alcance de todos. En principio es gratuito. Si tienes algo que contar, algo que compartir o comunicar.... Un blog es una estupenda herramienta al alcance de cualquiera.
Ahora bien. Que tenga calidad, que tenga continuidad y que tenga éxito.... Eso es harina de otro costal.

Un blog, sea de lo que sea, exige dedicación, tiempo, esfuerzo, ingenio y además, suerte para triunfar.




En concreto, un bloguer de cocina, debe pensar sus recetas, comprar, cocinar, fotografiar, editar recetas y fotos, dominar el estilismo y fotografía culinarios, contar con un variado atrezzo ( vajilla, menaje, manteles, flores, botellas, cestas, etc... ) Para que cada una de sus recetas salga a la luz con cierta calidad.
El que menosprecia su trabajo no sabe lo que realmente cuesta si lo que prima es la calidad y el trabajo bien hecho.




Dicho esto, no me parece ninguna barbaridad que un editor de blog cobre por recomendar un producto, local o marca comercial, siempre que sea fiel a sus principios y criterios de calidad.
Tener un blog señoras y señores es un trabajo como otro cualquiera y, lo dicho, al alcance de todos.
El que tanto critica, el que tanto menosprecia...
¿Por qué no se abre un blog y ve hasta dónde es capaz de llegar? ¿Cada cuánto tiempo lo actualizaría? ¿Cuánto tiempo tardaría en cerrarlo?





De todo hay en este mundo bloguero. Blogs infumables con increible éxito y blogs magníficos con público minoritario.
No perdamos de vista que esto es España estimados lectores y, en este país, ENVIDIA se escribe con mayúsculas.
Si tanto criticas bonit@.... Hazlo tú preciosidad. A ver qué tal se te da!!!!
Besiños a tod@s.


















Es bueno saber reírse de uno mismo, tomarse la vida con humor. Es saludable y nos hace crecer como personas.
Por eso, me muero de risa y me duelen los abdominales desde hace 10 minutos, al pensar en lo que me acaba de pasar...





Me disponía a dar el primer paseo de la mañana con mi lobito y, lo primero que hizo fue hacerse pipí en el ascensor.... Y no poco señoras y señores. Por lo que me tocó limpiarlo antes de seguir con el paseo matutino. Bien empezamos...





Pero, por si no fuera poco, tras comprar el periódico y meterme en el ascensor de vuelta, me miro en el espejo y observo que llevo un bigote negro que para sí quisiera Groucho Marx y dos rayas en una de mis mejillas cual indio jíbaro producidas por mi manía de tocarme la cara y tener las manos manchadas de negro por la tinta del periódico.
Lo que no comprendo es por qué ninguno de los vecinos con los que me crucé me advirtió de la existencia de mi negro bigote sobrevenido.
Jajaja... me parto!!! Me ha gustado mi experiencia bigotil!!!





Imagino la imagen de una mujer con bigote negro zahíno y dos rayas negras en mejilla izquierda taconeando periódico en mano con garbo pensando en sus cosas....
Que si no se me olvide comprar las pilas, que si voy a ponerme en cuánto llegue a casa con el paté de berenjenas, que si qué calor hace, que si no me apetece hoy playa....
Y me parto al visualizar la escena!!!




En mi camino de vuelta a casa al menos saludé a cinco vecinos y conocidos con los que habitualmente me cruzo en mis paseos perrunos matutinos.
Cinco, señores y señoras, nada menos que cinco... Incluso me paré a comentar el calor que hacía y lo bien que se está en la ciudad en verano, como a mí me gusta.




Pero  ninguno. Nadie me advirtió de mi negro bigote sobrevenido, de mis rayas negras en mejilla izquierda provocadas por manchas de tinta de periódico y mi manía de tocarme la cara constantemente.




Esta anécdota me ha hecho reflexionar acerca de lo importante que es sentirse humano cada día. De no perder la humildad ni la noción del tiempo, de lo verdaderamente importante.
Nadie es perfecto y yo lo sé muy bien.
Hasta el que se cree divino de la muerte, es de carne y hueso y comete errores a diario, quiera o no quiera.




Las situaciones " tierra trágame " han sido una constante en mi vida. No sé en la de los demás... Imagino que todos tenemos alguna historia humillante que contar.
Recuerdo especialmente una en la que me puse de todos los colore del arco iris... Quise que la tierra me tragase y, por supuesto saqué enseñanza... Nunca máis!!!





La situación en cuestión fue la siguiente....
Encontrarme a una vecina con multitud de hijos, por encima de cinco....
Verla con un vestidito negro monísimo de talle alto y una barriga redonda y oronda de embarazo a término. Repito : redonda y oronda era la susodicha barriga.
Tocarle la barriguita en dulce gesto cariñoso y darle la enhorabuena por el inminente nacimiento preguntándole a continuación el sexo del siguiente bebé, que ya iban cinco......




Pues no había bebé inminente señoras y señores, no lo había...
Tierra trágame!!!!
Lo que había era una gordura absolutamente igual a un embarazo de 17 meses y mi deseo de que la tierra me tragase por no saber salir de esa situación embarazosa.
Cómo pude ser tan imprudente??
Jamás daré la enhorabuena a nadie por su futura o inminente maternidad hasta que vea un bullicioso chiquillo con el chupete puesto en su cochecito. Jamás!!!




Otro momento en que quise que la tierra hiciese "glup" conmigo fue aquel día en el que me puse los primeros tacones que mamá me compró y quise sentirme mayor.
Javier era nuestro entrenador de balonmano y la razón fundamental por la que una veintena de chiquillas quinceañeras de un colegio de monjas jugásemos al balonmano y pusiésemos nuestro máximo empeño en colar la pelotita en la portería contraria...




A la mayoría de nosotras el balonmano nos la traía al pairo, la verdad.
Pero Javier, aquel chico mayor que nos entrenaba tres días a la semana y nos acompañaba a los partidos de sábado y domingo....
Eso era harina de otro costal!!!
Todas queríamos sentirnos mayores, ser las máximas goleadoras y hacerle saber que de niñas nada, ya que éramos mujeres con tacones...





Pero la realidad era que mi madre me compró mis primeros tacones con apenas 15 años y yo me enamoré de esos zapatos con tapas metálicas que  no sabía utilizar y me ponía constantemente.
Javier se reía de mí porque el zapato se deslizaba sobre la acera por libre, provocando un ruido que él calificaba como "ya viene el pato mareado" y a mí me ponía roja y deseaba que la tierra me tragase cada vez que aquella tapa metálica se deslizaba por libre por la acera provocando aquel ruido delator de mi inexperiencia...





Lo solucioné practicando. Pocas mujeres tienen el "dominio tacones" que yo tengo, eso... Es así!!!
Aquella frase que me puso la etiqueta "pato mareado" hirió mi orgullo adolescente. Qué ternura me provoca recordarlo!!! Y qué estupidez es a veces el enamoramiento juvenil!!! Y el maduro en muchas ocasiones, por supuesto!!!




De todas las situaciones "tierra trágame" que la vida nos regala podemos sacar enseñanza.
De todas podemos aprender comportamientos que no debemos repetir.
Eso es la vida, ni más ni menos.




Infeliz aquel que no sepa reírse de sí mismo y de las situaciones "he metido la pata hasta el fondo" y rectificar, pedir disculpas, aprender y... 
Bajarse del pedestal soy perfecto, soy divino, nada puede destruir mi imagen "chic".




Recuerda que eres hombre. Eres frágil y tu soberbia no te va a librar de una enfermedad incurable, de un traspiés insalvable ni de volver a la tierra de dónde todos hemos salido supuestamente.
"Tierra eres y en tierra te convertirás".
Eso pienso con una sonrisa de medio lado cuándo veo tanta tontería y tanto tonto pululando por este mundo nuestro.
Aprovechemos la vida y el momento que se nos regala cada día y sepamos ser humildes y generosos. Sepamos reírnos de nuestra fragilidad humana y aprender de nuestros errores. "Carpe diem".
Me fascinan las puertas. Las hay grandes, pequeñas, de madera, cristal, acorazadas, blindadas, de metal o caña...
Todas tienen su encanto y todas su importancia. 
Una puerta es el paso a algo que está detrás, conocido o desconocido. Historias y seres que viven tras ella, la puerta se cierra o nos invita a pasar.
Puertas que se abren, puertas que se cierran, como en la vida.
Unas veces encontramos puertas fáciles de abrir y otras... infranqueables.
Me encantan las puertas!!!




Cuándo estoy frente a una bonita puerta, me gusta tocarla. Imaginar las historias que han acontecido tras ella y sentirlas en mi piel de algún modo. 
Para mí ha sido una sorpresa encontrarme por casualidad a "Mari Chaves " y su historia.  A "Mari Chaves" y su puerta.




En el Museo de Bellas Artes de Murcia ( MUBAM ) se encuentra esta bellísima puerta tan especial.
Imposible no pararse a mirarla y no rendirse a sus encantos.
Es una obra de arte fechada en el siglo XVI.
Puerta de madera tallada, 2 hojas que giran sobre goznes. Estilo renacentista. Figuras de animales, monstruos, motivos vegetales, dragones, bufones, sátiros... Tallados en los cuarterones de la puerta.
Iconografía que mezcla lo onírico con lo mundano, lo animal con lo vegetal, lo humano y lo divino...




Sabemos que esta era la puerta de la casa de "Mari Chaves", situada en la ciudad de Murcia en el siglo XVIII, en algún lugar entre lo que hoy sería la Calle Santa Catalina y Platería.
Mari Chaves, una mujer de origen portugués, cuyo nombre completo era María Gómez Chaves, se dedicaba a vender tabaco ( estanquera ), aunque esta no era su única ocupación.




Le gustaba recibir en su casa a clientes deseosos de que leyese su futuro, su suerte, les echase las cartas, los conectase con el más allá.
"Mari Chaves", además de estanquera, era pitonisa de puertas adentro, en la Murcia del Cardenal Belluga.
Este mundo esotérico no estaba bien visto en tiempos de la Santa Inquisición y mucho menos en Murcia, dónde el Tribunal del Santo Oficio era uno de los más temidos.




Se hizo famosa la coplilla: " Cuatro cosas tiene Murcia y de tres me libre Dios: el hospital, la cárcel y la Santa Inquisición". 
La dureza de los procesos y ejecuciones en masa que se produjeron en Murcia  en esta época adquirieron fama...




La pitonisa "Mari Chaves " fue acusada por la Santa Inquisición de "blasfema, impenitente, pertinaz y relapsa", o sea, reincidente en pecado y herejía.
Como es fácil imaginar, fue condenada y ajusticiada en la hoguera por bruja en noviembre de 1724.





Su hermano Melo, boticario de profesión, también fue acusado de hereje y tras padecer insoportables torturas durante el proceso, finalmente le fue perdonada la vida.
Era común que se condujese al acusado por las calles para lucir su "sambenito" y en este "momento paseo" del infeliz Melo, alguien arrojó una horca a su cuello.
Melo pensó que iba a morir y antes de hacerlo confesó su fe judía, con lo que el proceso se repitió y esta vez sí fue condenado a morir como su hermana en la hoguera.




La puerta de la casa de la pitonisa "Mari Chaves" hoy en día pertenece al Museo de Bellas Artes de Murcia y allí está expuesta en un lugar privilegiado.
Imposible no reparar en ella, por su belleza deslumbrante,
Imposible, tras descubrirla, no desear profundizar en la personalidad de la pitonisa Mari Chaves.




Imaginamos todas las historias y momentos de peligro y temor a ser descubiertos vividos tras la "puerta de Mari Chaves".
Es bonito recrear un momento histórico, investigar, conocer datos... Eso nos hace más sabios y alimenta nuestra persona.
Conocer la historia nos hace valorar el presente, lo que tenemos.




Y, por supuesto, agradecer la evolución del ser humano a un momento histórico dónde se supone que somos libres para elegir nuestra religión, ocupación, tendencia sexual o "modus vivendi".
Que en la práctica esto sea una utopía... Eso es ya otro cantar. 
Triste que alguien tenga que sufrir tormento por sentirse distinto...,. Triste y real.
En algún aspecto y en muchos lugares, estamos como tras la "Puerta de Mari Chaves", para mí un símbolo.
Personajes o personajillos. La realidad siempre supera a la ficción. Todos conocemos a alguno de estos seres especiales que podemos encuadrar dentro de la categoría "personaje" ... 
Se podría hacer un libro con cientos de pequeñas historias de toda índole, absolutamente reales y que responden a guiones de película. Lo creo firmemente, la realidad siempre siempre supera a la ficción.
Hay pequeñas historias de personajes que rodean mi vida cotidiana que me resultan absolutamente fascinantes. Por atrevidos, o por osados, por mediocres, o por bandidos, por hacer de su capa un sayo, o por valientes, o por sinvergüenzas, por inmaduros hasta extremos insospechados, o por brillantes.... 





Al fin y al cabo, todos somos personajes, al menos en algún momento de nuestras vidas... A que sí??? Yo, la primera, y no soy nadie para juzgar. Pero sí me tomo la licencia, sin ofender a nadie, de contar historias que conozco de buena mano y en algún momento me han sacado una sonrisa, una exclamación o han ocupado parte de mi tiempo.




Onofre es todo un personaje.
Su principal ocupación es trabajar como camarero en un pequeño bar de comida casera en una ciudad de provincias.
Complexión gruesa, callado, nunca esboza ni un atisbo de sonrisa, con poco o ningún don de gentes, lo cual le hace totalmente inadecuado para la profesión que desempeña.
Fumador empedernido y gran observador, jamás ofrece a sus clientes nada que no sea su ceño fruncido y su oronda presencia que pretende pasar desapercibida sin conseguirlo.
Cuesta entender que una persona con lamparones en su camisa de lunes a viernes  y ese hermetismo casi antisocial, siga manteniendo su puesto de trabajo año tras año, verano tras verano, primavera tras primavera...




En ocasiones, lo que vemos a simple vista de las personas, nos da una imagen que no corresponde a la realidad.
Y Onofre, es un claro ejemplo de esta regla.
Soltero y a cargo de sus padres ancianos, nuestro "personaje"es una persona con mucha vida interior. 
Amante del teatro y la ópera, de la novela negra. Coleccionista de micrófonos y altavoces de toda época y colorido.
Lo imagino en su casa escuchando "La Traviata" a todo trapo sosteniendo entre sus manos alguno de los micrófonos que colecciona e imaginándose sobre un escenario ante cientos de personas.... Cuándo su realidad es la de un camarero incapaz de recitar de memoria el menú del día ante sus clientes... No porque no sepa, sino por su timidez casi enfemiza que hace que se ponga colorado cada vez que debe saludar.




Onofre es un gran observador. Conoce al dedillo a todos y cada uno de los que a diario pasamos por delante del local dónde trabaja. Sabe quién es Carmen, Mariano, Susana, Mariluz, Rafa, Javi o Manolo. 
Sabe a qué nos dedicamos, a qué hora salimos a comprar, cuántos hijos tenemos, si vamos en moto o andando y, por supuesto, la marca de cerveza que cada uno preferimos y lo que nos gusta comer.
Apoyado en el quicio de la puerta, con su cirrarro entre los dedos y, sin que se note mucho, se fija en todos y cada uno de los que poblamos su "universo" sin perder detalle. Estoy segura de que puede hacer un croquis sobre papel de horario y vida de cada uno de nosotros, con quién entramos y con quién salimos...
Onofre, todo un personaje!!!




Alguna mañana lo he visto llegar a su trabajo, siempre puntual, eso sí. Se cambia de acera para no tener que saludar. Procurando no cruzarse con nadie conocido, camina despacio con su cigarro entre las manos siempre mirando a ningún sitio.
Da igual que llueva o haga sol, que sea Navidad o que el Real Madrid gane la liga... Onofre no cambia su expresión ni de día ni de noche, ni con la terraza abarrotada de gente deseosa de aperitivo y tapa, ni en los momentos más tranquilos... Su expresión nunca se altera, no muestra signos de alegría o tristeza.




Pero qué se esconde detrás de Onofre? ¿Es tan frío y antisocial como parece?...
Temo que no.
Hubo un día en que Onofre era el "rey" de las pistas de baile. 
En sus años mozos era el primero en apuntarse al Karaoke y el último en recogerse en las noches de fiesta y alcohol.
Adicto a las camisas de vivos colores, flores y palmeras, engominaba cuidadosamente sus rizos rubios peinados hacia atrás y esbozaba una atractiva sonrisa de medio lado completando su "uniforme de fiesta" con gafas Raiban modelo aviador.




Años de prosperidad en los que trabajaba vendiendo lavadoras, secadoras y frigoríficos a comisión y disponía del dinero suficiente para cultivar sus mayores aficciones al salir del trabajo, el teatro y la ópera.
Dinero en la billetera para invitar a sus amigos a rondas de "cubalibres" y "Marlboros" hasta altas horas de la madrugada. No había sarao en el que Onofre y sus amigos para la juerga y alcohol no estuviesen presentes. 




Pero todo tiene un principio y también un final. Por mucho que calculemos y planeemos nuestra vida y futuro, ya se encarga el destino o el azar de tirar por tierra nuestros planes...
Onofre no contaba con el "factor azar".
Una tarde de Mayo, a punto de cerrar, Ascensión apareció en la vida y universo de Onofre, cambiándolo todo para siempre. 
Fue un flechazo. El tipo duro y juerguista a la vez amante de ópera y el teatro, quedó prendado de la delicada y frágil presencia de Ascensión.




Rubia, de ojos grandes y verdes, aspecto frágil y paliducho, manos y piernas largas, sonrisa cautivadora, culta, amante de la lectura, arte y la literatura...
Ascensión y Onofre conectaron.
Esa conexión invisible pero real y difícil de explicar, que no responde a reglas lógicas ni predeterminadas y cambia el destino de dos personas para siempre ... En un minuto.
El resultado de este encuentro producto del azar fue que Onofre, al cabo de unos meses, cambió de ciudad tras los pasos de Ascensión.





La historia de Onofre y Ascensión pasó a ser una más. A engrosar la lista de amores no correspondidos, de decepciones, de fracasos, de cuentos de amor fallidos.
Onofre lo abandonó todo, dejó su mundo por amor, su trabajo, su familia, su círculo de amigos y su vida y se embarcó en un puerto sin destino final escrito. 
Saltó al vacío sin red y... salió mal.
Ascensión dejó plantado a Onofre y aquel hombretón de aspecto duro, con originales aficciones para alguien con su formación, se encontró perdido en medio de un desierto, humillado, decepcionado, no encajó bien su derrota...






Nunca consiguió remontar su antigua vida de vendedor de lavadoras y neveras. Olvidó a sus amigos compañeros de juergas nocturnas, aquellos con los que llegó a fingir un infarto para burlar un control policial, los que lo buscaban porque no había fiesta si Onofre no ponía su nota de color...
Se convirtió en una sombra, en el vivo retrato del hombre humillado por el abandono, que no consigue asimilar que unas veces se pierde y otras se gana.
Que la vida son montañas y no sólo valles...
Onofre vive entregado al cuidado de sus padres ancianos, al coleccionismo y a sus antiguas aficciones. Ha roto con el mundo y los humanos. No confía en nada ni en nadie ni regala su sonrisa porque no puede regalar algo que no tiene.






Hace muchos años Ascensión se la llevó cuándo lo dejó para irse con otra. Orgullo herido, abatimiento, decepción, incredulidad.
En cierto modo Onofre se defendió del mundo como pudo. No quiso ser el hazmerreir de nadie y se colocó una coraza impenetrable que nada ni nadie logró derribar con el paso del tiempo.
Cerró una puerta que nadié abrirá jamás, estoy segura.
Sólo él sabe los sentimientos y sensaciones que viven en su interior. Sólo él sabe sus por qués.
Onofre. Un personaje!!!