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La vida 'gris' de Sara.

By 23:40

Sara nació en una familia feliz.
Sus padres trabajaron para darle a ella y a sus dos hermanos todo lo que ellos no pudieron disfrutar cuándo eran pequeños.
Una casa confortable, un viajecito de vez en cuándo, unos estudios que harían de ella en el futuro una mujer supuestamente libre e independiente.
Siempre fue soñadora, imaginativa, con mucha vida interior.
Su visión del mundo era distinta, especial. Sara era una niña... original.
Usaba cada hoja de papel que encontraba para escribir historias, pequeños cuentos que ella misma ilustraba, en los que se sentía querida, presente, importante, protagonista.



Sara buscaba un mundo que sólo existía en su imaginación.
La vida real de Sara era una vida "gris". Se sentía insignificante, invisible, viviendo una vida monótona y predecible.
Los que la rodeaban estaban atareados con sus propias vidas y asuntos y nadie enseñó a Sara a valorarse desde niña, a sentirse única, importante, fundamental, como somos cada ser humano: únicos e irrepetibles.
Creció en su mundo mágico de ensoñación y la vida iba pasando sin que Sara supiese lo que es un cálido abrazo, afecto, sin alimentar su autoestima.
Sus historias escritas en pequeñas libretas y hojas sueltas se apilaban entre los libros, esos que devoraba y la hacían volar lejos de su vida "gris".




En la infancia y adolescencia de Sara no hubo grandes tragedias, pero nunca fue una niña feliz.
No pudo bailar ni hacer teatro, como le hubiese gustado. En su entorno sólo se valoraba la parte intelectual, no la creativa ni manual del ser humano.
Estudió lo que para ella estaba establecido y vivió la vida que estaba establecida para ella, sin salirse del camino. se dejó vencer, aparcó sus sueños, tiró la toalla...
Sara se convirtió en una bella mujer, de formas suaves y armónicas, piel blanca y profundos ojos color miel de mirada triste.
Pero Sara no se daba cuenta. Se veía insignificante, vulgar, gris.
Sólo veía sus defectos, nunca sus virtudes. No apreciaba que lo más bello que tenía no estaba por fuera, en esa fachada que el el tiempo desgaja irremediablemente, sino en su interior.
Esa vida interior y ese mundo especial que desde pequeña la acompañaba era su mayor tesoro.
Sara pasó por la vida sin dejar huella en casi nadie.



Fue una niña gris, una joven gris, una adulta gris.
Pocos supieron descubrir lo que levaba dentro ni su capacidad de entrega a los demás sin condiciones, sin pedir nada a cambio.
Esa generosidad, esa forma de actuar atípica... incluso despertaba suspicacias. Así somos los humanos. Rechazamos lo distinto, por naturaleza.
Sara creyó haber dado todo lo posible, lo mejor de sí misma. Olvidó sus sueños y pensó que su mundo mágico era sólo fruto de su imaginación.  Se dejó vencer por la vulgaridad y se adaptó a sus circunstancias...
Sara se fue lejos, creyendo haber vivido una vida "gris" y no es cierto.
Yo sé que ella llevaba dentro mucho más que muchos endiablados y superficiales seres que pululan felices por este mundo nuestro puedan siquiera imaginar.
Pero como todos los seres especiales, necesitan un hábitat especial para desarrollarse y crecer.
Me siento impotente de no haber podido ayudar a Sara a encontrarse a sí misma, a valorarse.


¿Por qué si sólo hay una vida no vivimos y hacemos lo que realmente queremos hacer?
¿Por qué si vislumbramos la felicidad no tenemos el coraje de cambiar lo que haga falta para conservarla y alimentarla?
¿Por qué vivimos la vida que está marcado que vivamos y no la que queremos vivir aunque no sea la que a todos contenta?
¿Por qué perdemos el tiempo con personas negativas que nada aportan y nos destruyen?
¿Por qué no valoramos a las personas por lo que son, lo que llevan dentro y no por lo que tienen y sus circunstancias?



Sara, te echo de menos.
Perdóname por ser tan cobarde, por no tener valor, agallas ni coraje suficiente.
Me hubiese gustado ayudarte a salir de esa vida gris que te martirizaba y buscar ese arco iris de color que llevabas dentro y debe estar en algún rincón del planeta.
No pudo ser...

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5 comentarios

  1. Sucede que a veces vemos el mundo a través de un cristal descolorido, otras veces el cristal tiene un color: rojo, amarillo, verde... A veces vemos el mundo a través de un caleidoscopio arco iris. Ese arco iris hacia el que hemos sentido el deseo irrefrenable de ir pero que nunca encontramos. Otras veces nuestro cerebro no nos engaña y, en lugar de un cristal, nos muestra que existe un espejo.Seguro que Sara te escuchó. Pregúntaselo esté donde esté.
    Angel R

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  2. Pienso que Sara te escuchó y mira por donde, creo que te seguira escuchando tus preciosas palabras esté donde esté.Un beso muy grande,para una persona muy grande.

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  3. Ay Mary! El mundo está poblado de Saras que se dejaron vencer. Es que no es fácil cuando se está sola.

    Qué bonito tu blog nuevo, me encanta esta nueva vera tuya , eres muy talentosa, da gusto leerte. Besitos

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  4. Muchos por qués querida Mary... no te preocupes, porque todas somos un poco cobardes...

    Besitosss GUAPETONA.

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